El mundo de la hipocresía

imagesAnoche se desarrolló otro clásico del fútbol uruguayo y cerca del final de mismo se generó una pelea entre algunos de los jugadores de ambos equipos.

Hasta acá es como sucedieron los hechos, y ahora es donde comienzan las opiniones de muchos con referencia a lo sucedido.

Los periodistas que transmitieron el partido por la señal de cable hegemonica en el Uruguay, tanto el relator como el comentarista, horrorizados por lo que pasó, que había que tomar medidas con todos los involucrados por lo bochornoso del espectáculo brindado, fue su comentario medular de lo sucedido.

Hoy, funcionarios públicos pidiendo medidas para que esto no suceda nunca mas, ya que se está tratando de que las familias vuelvan a las canchas y con lo realizado por los jugadores de ambos equipos se retroceden varios pasos.

Sí un desprevenido o extranjero lee esto dirá: que bien que se hacen las cosas en Uruguay, lamentablemente la realidad todos sabemos que es totalmente al revés.

El periodismo mal que les pese, no es objetivo, está totalmente direccionado hacia un sector de poder quien les dice que hacer, comentar y fomentar, entonces, es imposible que pueda emitir una opinión totalmente imparcial, ya que se deben a sus empleadores, tal como sucedió anoche durante el partido y los incidentes.  Los mismos no tienen dos lecturas, solamente contando lo hechos como realmente sucedieron bastaba, pero cuando es en contra de sus intereses, comienzan esas “explicaciones rebuscadas”  que solamente ellos y quienes los siguen pueden tomar en cuenta.

Anoche hubo un solo agresor: Peñarol y un agredido: Nacional, todo lo que se diga o escriba o se quiera justificar está demás. No se puede uno quedar quieto mientras te agreden, y eso es lo que sucedió ayer: AGRESIÓN. Con los antecedentes de otros clásicos donde la caza premeditada de los jugadores de Nacional desde el comienzo mismo de los partidos nunca fue reprimida, el codazo alevoso de Bizera a Gonzalez, la piña del defensa a De Pena, y así podemos escribir varias carillas, y esto no es llorar, esto es colocar las cosas en su lugar, no estamos hablando de los malos arbitrajes en nuestra contra, con los penales que no ven, hasta los saques de costado y de esquina que tampoco se ven cuando son a nuestro favor, estamos hablando de VIOLENCIA, esa violencia sistemática que vemos en la cancha cuando enfrentamos a Peñarol y que se ve también fuera de la misma.

Esa violencia que los empleados públicos quieren erradicar para que la familia vuelva a las canchas, pero no pueden (o no quieren) siquiera controlar la entrada de materiales que están prohibidos al estadio, o de personas que se sabe son nocivas para el espectador pacifico.  Por esto y por muchas mas inacciones es que hablamos de HIPOCRESÍA. Somos pocos y nos conocemos todos, será tan difícil realmente terminar con la violencia, o se estará dejando que ella nos gane, para que algunos pocos tengan su rédito económico y/o político.

En los responsables está la respuesta, sabemos que es muy raro que se la den a un  pueblo tan tranquilo como el uruguayo.