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Homenaje al hincha: la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires a Eduardo Galeano

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El escritor uruguayo Eduardo Galeano será homenajeado hoy 13 de abril a un año de su fallecimiento en la Legislatura porteña, en donde los coros de diferentes clubes de fútbol cantarán canciones populares. El homenaje, titulado “Literatura, música y goles”, se realizará a partir de las 18:00 horas en el Salón Dorado de la Legislatura porteña, Perú 160.

Se cumple un año del fallecimiento del gran escritor uruguayo, quien era amante del fútbol y ferviente hincha de Nacional de Montevideo. A instancias del legislador porteño del Frente Renovador Javier Gentilini, vicepresidente primero de la Comisión de Cultura de la Legislatura porteña, es que se concretará el homenaje a Galeano, en el que participarán varios coros de clubes de fútbol.

La idea es que los coros de Boca Juniors, Ferro Carril Oeste, Lanús, Quilmes y Vélez Sarsfield interpretarán canciones populares en el evento, que será con entrada libre y gratuita. También tomará parte del evento el actor Nacho Gadano, quien leerá fragmentos de algunas obras de Galeano relacionadas con su deporte predilecto.

“Como todos los uruguayos, toditos, yo nací gritando gol”, dijo Eduardo Galeano alguna vez sobre su pasión por el fútbol, y en su extensa obra escribió libros referenciales como “Su majestad el fútbol” (1968) y “El fútbol a sol y sombra” (1995), además de haber hecho un ciclo televisivo en el que conjugó el fútbol y la escritura.

Eduardo Galeano falleció el 13 de abril de 2015 a los 74 años, víctima de un cáncer de pulmón, y entre sus obras más reconocidas se encuentra “Las venas abiertas de América Latina” (1971).

Fuente: Terra.com.ar

Nacional fue invitado especialmente a participar del homenaje, y estará representado a través de la Filial en Argentina esta tarde en el recinto de la Legislatura Porteña. Aprovechamos la ocasión para volver a compartir un texto de este hincha que escribió y se volvió universal a través de sus palabras.

El hincha

“Una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio. Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpientes y el papel picado; la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, batiéndose a duelo contra los demonios de turno. Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos. Rara vez el hincha dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música. Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria; qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota; otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vacía. En las gradas de cemento arden, aquí y allá, algunas hogueras de fuego fugaz, mientras se van apagando las luces y las voces. El estadio se queda solo y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval.”

Eduardo Galeano. (2003). El fútbol a Sol y sombra.