Somos diferentes

Campeón 2015

Lunes 15, Montevideo. Ayer nuevamente Nacional derrotó a Peñarol por una final del fútbol uruguayo. Hasta acá no habría ninguna novedad, ya que eran dos las posibilidades: ganaba Nacional o ganaba Peñarol, se tenía que definir sí o sí ayer domingo. Ganó Nacional, entonces se podría decir que resultó Campeón Uruguayo por 45ª vez en un historial de 111 torneos disputados, pero (y siempre hay un pero en nuestro “profesional” fútbol) no es así, técnicamente todavía nos somos campeones.

La razón, esta la sabemos todos, aunque algunos periodistas o llamados periodistas traten de ocultarla, a Peñarol no le gusta perder y que el equipo contrario pueda festejar legítimamente y en paz por el triunfo obtenido. “No le gusta que le den la vuelta en la cara”, como tampoco perder por muchos goles, algo hay que hacer y siempre se hace, con la diferencia que ahora ese “algo” se realiza desde afuera de la cancha y no como nos tenían acostumbrados, ya que eran los propios jugadores los que se encargaban de que la vuelta en contra no se diera con tranquilidad, ahora esto viene de la tribuna, de los hinchas que “copan” la tribuna Amsterdam como si fuese su propio feudo, al cual nadie puede ponerle reglas, o lo peor, nadie quiere ponerlas.

Ayer nuevamente perdió Uruguay, como país, como sociedad, este nuevo bochorno de los violentos sigue recorriendo el mundo, justo en un momento que el fútbol está siendo objeto de investigaciones por diferentes razones. Pero todas tienen la misma raíz: la corrupción que existe en este negocio; EL FÚTBOL. Escuchando a personas que tienen la posibilidad de tener un micrófono (léase ‘periodistas’) todavía están esperando que se sigan jugando los famosos 7 minutos que restan, muchos de los que piden que el partido se reanude, fueron los que protestaban por la falta de criterio en ocasión del partido entre Boca Juniors y River Plate por la presente Copa Libertadores, ya que no podían entender cómo se demoraba el fallo, y donde poco menos que exigían medidas ejemplarizantes para Boca ya que la actitud de “sus hinchas” no solo había dejado trunco un partido de fútbol, sino que había perjudicado la salud de personas que estaban en dicho espectáculo. En esa oportunidad esas personas fueron los jugadores de River, y todos estuvimos de acuerdo en que el partido no debía seguir, que ya era asunto terminado, por lo que no puedo entender que frente a el caso de la tarde-noche de ayer, frente a la misma situación, ahora tengan una visión totalmente opuesta.

¿Será que ven las cosas con el corazón y no objetivamente? ¿Será que algunas veces no dicen lo que piensan, o no piensan lo que dicen? O lo peor, ¿no será que muchas veces dicen lo que les obligan a decir? Ellos tienen la respuesta.

Ayer no fueron los jugadores de ningún equipo los perjudicados en su salud; ayer los que nos vimos perjudicados fuimos los espectadores pacíficos. El gas en esta oportunidad no salió de ningún barra brava, salió de la policía, y nos cayó a los hinchas, a niños, mujeres y gente mayor que no merecía irse del estadio por ese gas, que invadió la tribuna y nos hizo llorar, pero no de emoción o bronca, sino por lo irritante que es en contacto con nuestra boca o nariz. Todo muy feo, todo muy raro, con la policía tirándole a la tribuna las butacas que les tiraban los hinchas violentos. Parece cómico pero es lamentable, con gente rompiendo el estadio municipal con una impunidad asombrosa, algo que se repite cada vez que a “ellos” se les antoja. ¿Cómo seguirá esto? Los días siguientes dirán si continuamos con la misma actitud contemplativa o si realmente se tomarán medidas en serio.

Cambiando de tema, pero íntimamente relacionado con lo que sucede, vemos todos los días cómo esas verdades absolutas de nuestro bendito fútbol se caen como castillos de naipes. Ayer fue el turno de la venta de entradas y quién lleva más gente. Ayer no lo pudieron ocultar como hacen casi siempre, ayer no se agotó la tribuna de los hinchas de Peñarol, con todo el aparato de propaganda de su lado, no lograron que la gente fuese al estadio. Nos quisieron copiar con los humos, siendo que tienen solo dos colores, no tuvieron la capacidad de colocarlos en su correcto orden y pasó que había mas amarillo de un lado que del otro, la cosa era amarillo, negro, amarillo, pero les salió, negro, amarillo, amarillo, eso pasa por copiar a quienes lo hacemos con amor, con el aporte de todos los hinchas, con horas de trabajo y siempre con el corazón, para esto también tendrán otro oportunidad.

Lo lamentable fue que Nacional fue un justo ganador y campeón, pero no se pudo dar la vuelta como corresponde, no se le entregó la copa uruguaya, pero eso sí: la del auspiciante se la entregaron y las medallas también. Otra mancha para nuestro fútbol semiprofesional, otra muestra de que si seguimos haciendo siempre lo mismo, nada va a cambiar. Otro llamado de atención para las autoridades que tienen que velar por la integridad de la mayoría y no ser cómplices de minorías, que según estos mismos periodistas, todos conocen.

Lo que tendría que haber sido una fiesta se truncó, porque hubo un grupo muy grande que hizo lo que quería hacer; que si no ganaban, no hubiera fiesta. Por esto y por muchas más actitudes es que decimos y estamos convencidos de que somos diferentes, no por casualidad somos lo más grande del Uruguay.

SALUD CAMPEÓN!!!

NACIONAL, EL CUADRO DEL PUEBLO!!!

Rubens Perri
Filial Nacional en Argentina

Fotos: gentileza Fotógrafo Alejandro Moreira

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